el castillo de Kaffka en una noche de tirón y luego escribí una carta que no recuerdo a quién mandé pero seguro el cartero se rió un montón eso si no se mareó con todos los mensajes espirales que en el sobre bordé a estilográfica y con borrones ¡Claro, como los Ohdioses mandan!
Seguro que los carteros de antaño no se aburrían tanto haciendo el reparto como muchos de ahora, tan grises los pobres delante de sus casilleros grises, las fauces se les tornan del mismo color mientras distribuyen los distritos x calles...
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